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Monopolio

El juego se llama monopolio y el sistema lo controla, en los bordes de la tabla cual insectos se aglutinan los excluidos; levantan las manos intentando ver lo que sucede arriba. Ahí, donde se erigen castillos de mentiras, laboriosa obra del totalitarismo; castillitos de burgueses. Entretanto, en las bolsas de valores se determina el precio de  alimentos, a la par de la muerte de inocentes. Ahí van marchando, dando vueltas los marginados sumidos en una profunda quimera. El sistema no solo especula con los precios, especula con la vida. En lo alto danzan y danzan, defendiendo vacías democracias, aquellos que nunca han tenido el estómago vacío; promueven guerras desde el estatu quo que han erigido como sillón de su sala. Recusan la miseria que les rodea y luego se asombran de la violencia que atañe a la sociedad excluida. Oh, si un día, esos desesperados alcanzan la superficie del tablero, se apoderan de las fichas y hacen reinar el superlativo caos. Acaso ¿alguien ha de sorprender...

Esas gentes

Esas gentes Ahí van desfilando con orgullo, entre arengas defienden las doctrinas del sistema, anhelando ser parte de ello. De lo público fructifican, mas refutan que lo público llegue a los menos favorecidos, esos a quienes tildan de “holgazanes”, básicamente por no haber sido invitados a un trozo de la torta. Su mundillo de falacias lo disfrazan de creencias, una vida controlada por papelitos de colores a los que se apegan férreamente. Ahí van sin preguntarse ¿Quién vendió el planeta a los burgueses? para que ahora  paguemos por un pedazo de tierra. Para ellos la libertad es un empleo, escuchar las noticias, y con aliento porfiado seguir a sus líderes políticos y religiosos. Ahí están mirando la tv, vistiendo tan formales, siguiendo siempre las normas. El futuro lo delinean entre una jubilación y la silla mecedora desde donde critican a todo aquel que luzca diferente; entre sueños de lujos que a la distancia se pierden al vaivén de la vida. Ahí van con su existencia d...

La experiencia presente

El ayer no debe existir para ti, solo podrás tomar de él su enseñanza, pero la realidad física de ayer escapa de tu alcance. Eres distinto, has cambiado. El cielo, el árbol, tu pareja, tus amigos, tu mascota, el mundo es diferente de lo que viste y percibiste ayer. Olvida la imagen que tenías de todas esas cosas, no incorpores lo nuevo en lo viejo; mantén tu mirada en el maravilloso presente, el único tiempo que existe. Amplía esta premisa y has que abarque tus hábitos, costumbres, ideas, tradiciones, recuerdos; con tu nueva mirada libera tu pensamiento. Aprende a ver el árbol hoy, la sonrisa hoy, como la nueva experiencia que es. No dirijas tu pensamiento al pasado, pues siempre eres presente. Libera tu mente. Libera el residuo de la experiencia de ayer para recibir lo nuevo de hoy. Deja que los pensamientos, sensaciones y sentimientos de ayer se diluyan en ese pasado. Disfruta la novedad que trae el momento presente. El amor, la alegría, los sueños no son hábito, tradición o recuerd...

Solo existe un tiempo: hoy.

Todo es temor, los niños temen, los adultos temen, los ancianos temen. Y en tanto haya miedo no habrá libertad. Los países crean armas por miedo a ser agredidos, entonces su peor temor se hace realidad, sobreviene la guerra. La gente consume carne por miedo a la enfermedad y su temor se hace real cuando enferman. Las personas sienten celos por miedo a estar solos a tal punto que agobian a su pareja obligándole a marchar, así terminan por estar solos. El miedo jamás ha generado algo positivo. El instinto de supervivencia es necesario, el temor no. El temor es la antípoda del amor y ustedes quieren vibrar en amor, pero es justamente ese miedo lo que lo impide. Toda imposición, toda regla, todo dogma, toda creencia busca infundir temor; existe un mundo de normas para hacerlos desdichados. Pero ustedes tienen derecho a ser felices, ustedes saben en el fondo de su ser las cosas que los hacen felices. Vayan a buscarlas, a encontrarse con ustedes mismos. Está en sus manos, no en manos de otr...

Liberando tu mente

El ego busca encontrar seguridad económica, social, emocional. Es su instinto de autoprotección. Si somos bondadosos, si amamos sin ningún interés no hay ego. Sin embargo, cuando decidimos ayudar o amar a alguien y utilizamos esa acción para satisfacernos, para enriquecernos emocionalmente, surge el ego; ya no se trata de compasión o de amor. Así, surge el temor, el deseo de poseer, el conflicto. Lo que quiero hacer en pro de un objetivo económico, moral, intelectual.  Nace el pensamiento de lo que tiene que ver conmigo, con lo que quiero; el “ego”, predomina, y el pensamiento se vuelve autoprotección.   Ya sea para proteger, descartar, aceptar o negar, el ego direcciona nuestra vida, nos invita a “preocuparnos” por nosotros mismos. A protegernos, ganar, ser amados, alcanzar el éxito, ser virtuosos, felices, hermosos. Pero el pensamiento como “ego” no da resultados, seguimos aferrados a él, en nuestras relaciones hay conflicto porque cada uno tiene su forma de ver, creer,...

El hombre alienado

El sistema aliena al hombre a tal punto de entender su trabajo como un asunto ajeno y distante, no la obra de su hacer, de su propia naturaleza. Su actividad es ajena, impuesta, forzosa. Impide la autorrealización, el desarrollo de sus dones. El trabajo muda a una manifestación de esclavitud y servilismo, la alienación de satisfacer necesidades primarias, que el entorno por sí mismo podría proveer. El sistema es el yugo del hombre, donde aquel que no trabaja, el burgués, pos ee al hombre y su trabajo. Negando su condición, convirtiéndole en simple mano de obra con un equivalente económico. El trabajador es utilizable, representa una cifra, es multiplicable. El sistema compra el trabajo del hombre, a su vez, el hombre compra la mercancía del sistema, a fin de cuentas el sistema siempre gana. La alienación hace creer que solo el sistema puede proveer el medio para subsistir, no permite desprenderse de él sin renunciar a la existencia misma. El sistema destruye la solidaridad natural, la...

pensamiento propio o estado de opinión

¿Eres consciente de tu pensamiento? ¿Son propios las ideas, planteamientos y decisiones que tomas? O ¿alguien los depositó ahí? Debemos sopesar la información sin dejarnos guiar por creencias o prejuicios, sin evidencia de los hechos; reflexionando todas las opciones posibles y valorando nuestro propio concepto subjetivo. No debemos simplemente aceptar un estado de opinión, de decisiones públicas, de asociación colectiva per se. Solo por hábito repetitivo. La sociedad actual esta desinformada, manipulada, es irreflexiva y deja que otros determinen su desarrollo. Es necesario cuestionar quiénes definen la información que recibe el ciudadano común y que interés particular hay en ello. Urge un pensamiento crítico en todas las esferas sociales. Una interpretación e inferencia propias, la autorregulación del pensamiento. El individuo debe basarse en la confianza de su razón y su integridad intelectual. Teniendo una mente abierta, siendo inquisitivo y, a la vez, empático. Se hace indispe...