Ir al contenido principal

La Busqueda de la Felicidad

La felicidad es quizá la búsqueda esencial a lo largo de nuestra vida. Nuestros sueños y metas alcanzadas, formar una familia; desarrollarnos social y profesionalmente, apuntan en pro de ese objetivo. Pero definir el concepto de felicidad es una tarea tan ardua, como definir el amor, la libertad o la verdad. Y al igual que estas, sus formas y matices cruzan por los caminos de la filosofía, en un intríngulis que va de controvertido a complejo. Desde siempre hemos entendido el logro de la felicidad, como la finalidad misma de nuestra existencia; aquel estado ideal de plenitud y bienestar, que ansiamos sea permanente, pero que en ocasiones pareciera tan etéreo, y en otras, casi inalcanzable. De ahí que algunos aseguren que “no hay felicidad completa”.
De algún modo la felicidad o ese algo que consideramos es, parece estar compuesto no como un todo compacto y estable; sino por el contrario formarse de pequeños detalles que van emergiendo, a lo largo de los momentos vividos; y en oposición a nuestro deseo, vinieran provistos de brevedad, en una perpetua sucesión de ires y venires, a lo largo de la vida.
Además, no resulta poco discutible: ¿Dónde se encuentra la felicidad?
Puesto que para algunos estará en su profesión, para otros en la familia; otros la medirán en la balanza del factor dinero, los más espirituales en la búsqueda de la paz interior, y así, en diferentes campos disonantes unos de otros. De ahí que definir su forma y fondo resulte tan complejo.
La felicidad está profundamente coligada a la alegría, pero también a múltiples y diversas emociones, incluso, algunas que consideraríamos asociadas a otros aspectos del desarrollo psicológico y social, como: esfuerzo, reto, compromiso y dolor.
La felicidad pasa más por una búsqueda, que por la satisfacción misma de un deseo. Es construir y darse el tiempo necesario para formar relaciones armónicas con el entorno, disfrutar de la cotidianidad; de lo simple. Desarrollando una profunda intimidad, pero a la vez la confianza de integrarse al mundo; encontrando el tesoro de las pequeñas recompensas que trae cada día, y acertando en ello, el sentido vital de la existencia.
En conclusión, podríamos decir que la felicidad proviene de nuestra forma de ver y entender el mundo, integrándonos a este de manera sencilla; aprendiendo a regalarnos una sonrisa, en medio de nuestras debilidades y fortalezas. Porque al fin de cuentas estar vivos, debería ser razón suficiente para sentirnos felices.

Germán Camacho López

Comentarios

  1. Excelente blog! Una escritura amena, sincera y muy emocionante!!

    Visita mi blog también! Saludos.

    Luciano S. desde Argentina.

    wwww.viajarlyendo451.blogspot.com
    wwww.facebook.com/sivoriluciano

    ResponderEliminar
  2. Gracias Luciano, por tu comentario y desde yá, te sigo en tu blog.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

El Ser Humano Instintivo

El comportamiento humano, es el resultado de la forma como este reacciona en su proceso de adaptación, dentro del entorno que lo rodea por condiciones genéticas, ambientales y de grupo. Al nacer, el ser humano, trae consigo predisposiciones instintivas, que lo llevan a actuar de una forma determinada frente a un estimulo. Las cuales no requieren de una preparación previa, y generalmente están relacionadas con la satisfacción de un deseo. Sin embargo, en su proceso de integración dentro de una comunidad, el hombre debecontraer esas tendencias naturales, a través de complejos procesos de aprendizaje y adaptación. Las conductas instintivas son innatas, en su gran mayoría invariables, responden a estímulos internos o externos y tienen por lo general un sentido de supervivencia. En la especie animal dichos comportamientos, se desarrollan sin el progreso alterno de una conciencia; Sin embargo, la conducta humana y su complejísima capacidad de raciocinio, ha moldeado el instinto hacia patrones …

Las Afirmaciones Racionales

La forma en que “vivimos” los acontecimientos cotidianos. Envía a nuestro cerebro una descarga emocional que genera una determinada respuesta. Sin embargo, buena parte de nuestras reacciones, emociones y conductas; están influenciadas por creencias, enraizadas en lo profundo del pensamiento. Y desde ese “supuesto” acerca del funcionamiento de las cosas, parten las afirmaciones racionales o irracionales. Las primeras traen un estimulo positivo para el crecimiento y el desarrollo de la madurez: “me gustaría que…” “preferiría que…” “quisiera que…”. Las segundas absolutizan y se rigen por creencias inamovibles: “debería…” “tendría que…” Cuando por alguna razón no se logra cumplir los objetivos. Las emociones liberadas tienen un porqué constructivo. Básicamente, instruir a la persona en la consecución de metas; en la superación de obstáculos, y en la adaptación de escenarios inesperados. Cuando no hay una adecuada salud psicológica, el individuo no logra afrontar la inquietud, el desasosiego…

La oveja y la granja

Estando cierto día en la granja unas ovejas, una de ellas se sale del encierro y al intentar entrar de nuevo; se encontró con que la puerta había cerrado quedando ella afuera y su comida dentro. Intentó una y otra vez sin poder lograrlo ante la burla de las otras; así que decidió darse vuelta y al hacerlo, pudo ver en frente suyo la libertad y un bosque lleno de alimento.
Muchas veces la falsa seguridad, nos ciega ante oportunidades evidentes.